toma de protestaLos personajes que lideran el PRI caminaron con desenfado, muy despacito, sin rubor, por el Zócalo de Dolores Hidalgo, ciudad emblemática de Guanajuato, estado gobernado por el PAN.

Enrique Peña Nieto de la mano de esposa Angélica Rivera, a su lado Luis Videgaray, coordinador de campaña, su líder nacional Pedro Joaquín Coldwell y la secretaria general Cristina Díaz, el senador Manlio Fabio Beltrones, el diputado Francisco Rojas… y un poco atrás Roberto Madrazo.

Aquí no hubo gente que saliera a las calles a aplaudir su paso, pero sí hubo quienes lo veían de lejos y gritaban que no creían en el PRI, pero tampoco en el PAN ni en los políticos. Hubo quienes preferían acercarse sin pensar a “La Gaviota” y otros que llegaron cuando ya se había ido.

“Toma, toma, cómprale paletas de hielo a los niños… sólo deja que los niños se acerquen”, decía un escolta al guardaespaldas de Angélica Rivera. El mandadero volteó nervioso y no se separó de ella.

Ayer, Peña Nieto tomó por unas horas el corazón de un bastión del PAN, para protestar como candidato sin la asistencia de ninguno de los 20 gobernadores de su partido,y demandó: “basta del mal gobierno”.

El equipo de Peña Nieto blindó el auditorio “Mariano Abasolo” con cinco cinturones de seguridad. Vallas metálicas separaron a prensa e invitados de los 780 consejeros, de mil 260 que integran el Consejo Político.

Peña llegó a las 12:00 en punto. Escuchó a las “voces de México”. Una joven embarazada, Gabriela Rodríguez pidió seguridad social para todos.

Enseguida Carlos Rafael Flores Domínguez, joven universitario, pidió oportunidades. Un indígena mixteco, Valentín Ramírez, de Oaxaca, pidió respeto a los pueblos indios.

Miriam Solana, de Monterrey, pidió seguridad y la niña Dafne Elizabeth, de ciudad Neza, le exigió mejor educación.

Peña se levantó a saludarlos cuando bajaron del escenario.

El priísta habló. Detrás de él una pantalla gigante, a un costado un brazo mecánico con una cámara hacía tomas y más allá dos pantallas mostraban el discurso que discretamente leía.

Terminó el acto y se fueron los priístas. Peña abordó su camioneta blindada. Recorrió un par de calles y llegó al centro. Agradeció a la prensa la cobertura.

Caminó por el jardín de Dolores. En el monumento a Miguel Hidalgo, frente a la histórica iglesia, montó una guardia de honor con los líderes del PRI. Caminó un poco más mientras la gente lo miraba y luego se fue. El sábado se registrará ante el IFE.